jueves, 21 de mayo de 2009

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Ayer la mañana se me presentó óptima para la nostalgia. No fue la primera vez, de hecho es una actitud recurrente, una compulsión, como comprar libros que no termino o ni siquiera empiezo, o discos que escucho meses después; es algo que ocurre seguido, como hoy aunque fue de forma distinta. Iba en el coche con el radio encendido en la estación de música Universal. Si bien hay quienes critican la música de los años ochenta, no puedo negar que son los sonidos con los que crecí, entre los cuales también se encuentran cosas de buena calidad. Pero más allá de la calidad están los recuerdos, y cuando sonó una canción de Cyndi Lauper no pude sino recordar y reflexionar sobre algo: Time after time.
Crecí creyendo que se pueden encontrar personas que estén contigo una y otra vez, pero el desarrollo de mi vida me sacó de ese, uno de mis varios sueños. Y lo peor del caso es que lo que duele no son sólo las personas que no se quedaron, sino el hecho de haber sido en muchos casos la persona que se iba, cortesía de la itinerante vida de mis padres.
Cuando estoy con personas que tienen amigos de la infancia, que se conocen desde los primeros años de existencia, me siento como bicho raro (corrección: bicho, a secas). Duele saber que no hay quien me conozca desde entonces, ni alguien a quien yo conozca, con quien haya crecido, tampoco (por otro lado, mi familia, primos y primas, han sido casi inexistentes, y la única persona que no lo ha sido desaparece y reaparece con intervalo de años).
Para acabar de joder el asunto, a las personas que conozco de más tiempo (amigos preparatorianos) no las frecuento. Poco poco ha habido un alejamiento de ellos, con unos más acentuado que con otros, por una variedad de motivos que han ido desde el enojo hasta llegar a no tener nada en común con algunos de ellos. Aun así les debo una disculpa, y sirva esto para hacerles saber que en buena medida lo único que pasa es que llegó el momento en que me encargué de estar preparado para la próxima despedida, la eventual e inevitable despedida, incluso cuando muchos factores indicaban que no sucedería.
Con la canción de Cyndi Lauper también pensé en ex novias y en mi novia. También en esos casos llegó el momento en que cada vez que sonaba esa canción, la quitaba, pero hoy estoy con una persona con la cual los sueños pueden tener cierta esperanza de realización, y el final puede ser un no final muy feliz.
Carpe diem

1 comentario:

El gato azulgrana dijo...

Buena rolita de la diosa Lauper.
Interesante reflexión sobre la población flotante de nuestra vida.
De mí no te alejarás tan fácilmente como ya habrás notado.