sábado, 31 de diciembre de 2011

Quería escribir algo respecto el fin de año. Las convenciones de la época me parecen, más que nada y en general, destestables. Corrijo, me parecen destestables en la mayoría de la gente. Para decirlo claro, creo que abundan más las almas hipócritas que las almas autocríticas. Por fortuna, los pocos amigos que conservo y que frecuento (así sea una vez al año) no entran en la primer categoría. No evito el lugar común de los fines de año, pero creo que hay poco que evaluar, aunque muy significativo.
Este año mi madre volvió a demostrar que muy en su interior tiene un deseo brutal por seguir viva. Sobrevivió cuando los médicos prácticamente la habían desahuciado, demostrando esa fortaleza que tanto le admiré y he vuelto a admirarle. Espero haber heredado esos genes que la han hecho sobrevivir una tras otra vez, y no seguir perdiendo el tiempo. Agradezco verla lúcida una vez más, y así cuanto me dure (o le dure, que a su paso es más probable que me sobreviva).
Encontré o confirmé buenos amigos, con intereses en común y con ideas y modos de conducirse también comunes. Que me doy cuenta que en eso del arte y el talento los más callados siempre serán mis predilectos, porque en sus obras y charlas tienen la contudencia que hace falta a tantas divas...
Este año he confirmado que las cosas que más valen la pena suelen ser complejas, complicadas. Reconozco que soy capaz de herir a las personas, aun a pesar de no quererlo, pero me resulta evidente que mientras logre verlo hay siempre la posibilidad de ser mejor persona. Y me he dado cuenta de que vale mucho más quien cree en uno, aunque sea crítico, que quienes simplemente se dedican a descalificar. Vivir con mi novia me descubierto cosas no tan agradables de mí, pero sin su compañía y las dificultades no sentiría que hubiera hecho nada en este año.
Del trabajo ni hablar, lo dije todo hace unos posts y la cosa es así. Por fortuna, en cuanto a trabajo, he vuelto a escribir. Bien que mal han salido cosas, quizá más malas que buenas, pero siempre eso será mejor que las hojas en blanco de años anteriores.
Leí poco y no sé qué opinión emitir de la novela más reciente de Zambra, uno de mis escritores contemporáneos favoritos. Pero reencontré a Miklos con La vida triestina justo a tiempo; saqué mi furia en esas 24 horas de instrospección de A bordo del naufragio, de Alberto Olmos, y justo en el mejor momento me encontré con La vida es larga y además no importa, un libro que aprecio ya entrañable, de José Joaquín Blanco, en donde encontré mucho de lo que pienso, tanto entre líneas como en las frases mismas.
Proyectos hay algunos para el próximo año. No demasiados, para no colapsar ni frustrarme. Lo primero será recomponer, seguir en esta transición de ciclos. Porque por fin después de tantos años encontré cierto perdón y reconciliación conmigo y con una persona demasiado importante como para la lejanía que se impuso tontamente. Ha sido un ciclo largo, pero al fin va cerrando y encontrando comprensión.
En fin, ha sido un buen año, a pesar de tanta chingadera que por supuesto abundó, pero que no vale recordar desmasiado, como a esa gente que mencionaba al principio.
Dejo dos canciones que me han rondado estos días finales de 2011. Las asocio con este fin de año, inicio de año; con el ciclo y varias cosas que mencioné arriba. Como todo, lo único constante es el cambio, la mutación. Así que seguiremos procurando mutar para bien.



viernes, 9 de diciembre de 2011

Un día más


La canción que puse aquí arriba es Vienna, de Billy Joel, y la dedico a todas aquellas personas que alguna vez compartieron parte del camino conmigo; en particular para las que permanecen...

Hay días en que cualquier evento puede sacarnos de la comodidad de la rutina y cuestionarnos por la supuesta seguridad de nuestras vidas, desde tener un techo o un trabajo, hasta saber que llegaremos al día siguiente. Por supuesto son cosas, como todo acá en este planeta, más bien inciertas, inestables, pero contamos con la sucesión de las jornadas, que nos hace sentir que el mañana siempre nos estará esperando y llegaremos a su encuentro. Disculpen, las pocas o muchas personas que puedan leer esto, por la cursilería de las frases anteriores, y la que puedan encontrar en el resto del texto, escribo desde mi trabajo, evadiendo alguna mirada de reproche y desaprobación, por lo que no se me ocurren mejores ideas para escribir esto.

Yo he vivido en muchas ocasiones sin consciencia de mi presente. Preocupado muchas veces por un futuro incierto, en buena parte por influencia de la gente que me ha acompañado, siempre deprisa. Instalado en diversas ocasiones en el páramo del tiempo pretérito, por asuntos pendientes que van siendo superados y por la gente que ha dejado de acompañarme. Así que casi siempre, en mi día a día, me he sentido abrumado por la inmensidad de lo que ha sido y la infinitud de lo que podrá suceder.

Ayer en la oficina tuve una charla con el encargado de la revista donde laboro. No me gusta decir mi jefe, aunque el hambre y otros factores me obliguen a seguir sus órdenes. Queda el consuelo de esos espacios de tiempo que me brindo para escribir, aunque sea bobadas como esta o historias que ahora ni a mis amigos muestro, pero que en el fondo espero que un día lleguen a los ojos de otra persona y puedan gustarle; no pido más.

En la charla de ayer continuó la dinámica que se estableció hace meses, cuando cometí la estupidez de señalar las estupideces de mi jefe, y desde entonces ha venido sucediendo: cancelación de mi nuevo contrato, que me aseguraría un sueldo más decoroso con el que podría apoyar con mayor holgura en las necesidades de mis padres (algo que en la caridad católica de mi jefe no tenía cabida); suspensión de permisos en caso de urgencias médicas o familiares; restricción del uso de internet a sólo dos horas por día, cuando no tengo otra herramienta para realizar las investigaciones que me pide para elaborar textos; despido de un nuevo compañero con quien tenía antecedentes y gustos en común (era natural que un diseñador con amplia cultura y sensibilidad cinéfila y literaria no tuviera cabida en este lugar lleno de fariseos y de filisteos); además de la exigencia de colaborar en la selección de quien tarde o temprano estará destinado a reemplazarme, y a participar en eventos que por demás me desagradan, en el peor de los casos, y simplemente no me interesan, en el mejor de los mismos, y a los cuales asistiré con una sonrisa no impostora. Ayer simplemente continuó con esa dinámica que, desde siempre, he sabido que tiene como finalidad mi renuncia o al menos la aceptación de un supuesto error que cometí, con los consecuentes arrepentimientos y culpas que me son tan ajenos y a él tan propios.

Yo cumplo, laboro, sigo proponiendo (aunque me roben las ideas para la nueva publicación que busca promover y en la cual, seguramente, no tendré cabida) y procuro hacer lo más decente de una revista destinada a la gente común, a católicos que son capaces de quitarse la comida de la boca para dársela a un sacerdote o un seminarista, aunque esa gente pareciera no figurar en las prioridades de ellos, no todos pero sí la mayoría. Yo sigo, me mantengo y colaboro con una sonrisa auténtica. Porque mi sonrisa parte de los motivos ulteriores y bellos que me mantienen en ese sitio. Sí, es hambre, son deudas en gran medida. Pero también es la posibilidad de dejar el trabajo a media tarde y llegar en 15 minutos a casa, para pasear a mis perros, leer, pasar la tarde desgastando las películas de Woody Allen o de Owen Wilson y Ben Stiller junto a mi novia.

Ayer me sorprendí pensando en que quizá por primera vez en mi vida el pasado y el futuro son sólo uno más de los temas que circulan mis reflexiones, pero ya no son lo que más absorbe mi tiempo. A veces me da ansiedad por tanto que hacer y conocer y tan poco tiempo disponible. También colapso al recordar los déficits bancarios, antes inéditos para mí. Me deprimo, me entristezco y pienso en mis ausencias. Pero también reconozco mis presencias y las coloco en el justo lugar que les corresponde. Soy feliz, a mi manera, que no resulta comprensible a veces ni para mi gente más cercana.

Ayer me sentí extraño al contemplar la posibilidad de que esto que ahora disfruto y padezco pueda terminar antes de lo previsto. Porque por supuesto está programado no tanto un término como una mutación. Todo tiene que cambiar, y es mejor procurar que los virajes sean hacia donde encontremos de vez en cuando la presencia de la felicidad. Ahora vivo lo que venía sabiendo desde hace tiempo, y espero seguir por este camino, porque al fin se asoma algo así como un cierto sentido de existencia. Y es que es fácil pensar el carpe diem, pero bien difícil hacerlo vida. Ayer, felizmente, ante la posibilidad de que el tiempo se me adelante no colapsé; quizá por costumbre o por la solidez de algunas bases recién colocadas, no sé. Sólo puse la canción que abre este post y la escuché una y otra y otra vez, tantas ocasiones como el número de años que tenía al ingresar a mi actual empleo. Después, simplemente era hora de salir y me fui, con la voz de Billy Joel y la historia de Vienna en la mente.

No pasa nada. Aunque se caigan muchas cosas estamos hechos para sobrevivir, al menos sé que he sobrevivido circunstancias que otros no, y pienso seguir, mantener mi esperanza y mi fe auténticas. El consuelo preciso llega cuando uno de verdad quiere encontrarlo. A final de cuentas Vienna waits for us...

viernes, 2 de diciembre de 2011

De sueños y Parra

Toda esta semana he soñado. Dicen que todos soñamos siempre, pero pocas veces podemos recordarlo. Sé que toda esta semana y parte de la pasada he soñado, aunque sólo recuerdo la mitad de esos sueños. Tengo la certeza porque suelo despertar a las cuatro o cinco de la mañana, mastico un poco lo soñado, siempre con la intención de recordarlo, y luego vuelvo a dormir unos minutos más. Mis sueños se han alternado entre dolorosos y angustiantes un día, y felices, tranquilos y confortantes al día siguiente. Otra característica es que han estado acompañados de su propio soundtrack: ayer desperté con necesidad de escuchar Años luz, de Ultra (compartida aquí hace algún tiempo) y hoy no dejo de escuchar Hounds of love, de The Futureheads. Supongo que es evidente qué día tuve un sueño agradable...
Han sido días de sueños y de literatura. He encontrado algunos artículos muy interesantes de temas diversos. Quizá no he leído la cantidad de cosas que quisiera, mucho menos ha sido lo escrito, sin embargo, ha sido lo suficiente y necesario, con la calidad precisa, para sentirme un poco más feliz de lo que suelo sentirme.
Hoy por la mañana, además, se ha reforzado mi sonrisa al enterarme de que Nicanor Parra, poeta que aprecio y recomiendo ampliamente a cuanta gente se me atraviese, ha sido reconocido con el Premio Cervantes 2011. Acá desde hace mucho he tenido un link permanente a una página de la Universidad de Chile donde se pueden encontrar datos y obra de Parra. Ojalá lo chequen. Por lo pronto, y para no bajar demasiado la guardia, comparto algo de Hojas de Parra.


ANTES ME PARECÍA TODO BIEN

ahora todo me parece mal

un teléfono viejo de campanilla 
bastaba para hacerme el sujeto más feliz de la creación 
un sillón de madera - cualquier cosa

los domingos por la mañana 
me iba al mercado persa
y regresaba con un reloj de pared 
-es decir con la caja del reloj-
y las correspondientes telarañas 
o con una victrola desvencijada 
a mi cabañisima de La Reina 
donde me esperaba el Chamaco 
y su señora madre de aquel entonces

eran días felices
o por lo menos noches sin dolor

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Hace poco más de un mes pensaba que tenía la voluntad necesaria para reiniciar algunos proyectos siempre dejados para después, siempre desarrollados en espiral, sin llegar a un fin (ya no digamos bueno o malo, simplemente un fin). Ese mismo día, por la noche, mi mundo cambió. Ese mismo día, a la hora a la que escribo ahora, estaba en algún lugar llorando o perdido o sin de verdad estar. La cosa ha continuado, de una u otra forma, así. Los días pasan. Recuerdo de nuevo a Apollinaire: los días se van, yo me quedo. Lo recuerdo, pero ya no me siento así, porque la cosa es que con los días, de forma débil aunque constante, ha sucedido, en un nivel muy menor al que proyectaba, ese recomenzar de proyectos. Aquel día pensaba que mi nueva primera lectura sería un librito que aún no termino, pero que degusto con harta calma. Después pensé que sería el libro que un buen amigo recomendó a mi corazón lastimado, pero tampoco sucedió. Al final el primer libro que he concluido, y disfrutado enormemente, ha sido, contra todo pronóstico, de un autor mexicano. También me he acompañado de historietas y de textos de algunos de los escritores cuyos comentarios de libros más disfruto.

Ya habrá tiempo de poner las cosas en orden, y de escribir más claramente. La vida es corta. No importa. En esa brevedad también hay mucho tiempo. Algún día se me acabará (la vida, el tiempo, lo que no importa). Hoy sólo quería sentarme a teclear lo que fuera, y he conseguido más de lo esperado...

martes, 15 de noviembre de 2011

Las posibilidades de que hoy sea un mal día son casi las mismas de que sea un buen día. En realidad son mayores, pero trato de conservar el buen ánimo, y esta canción, de hace ya varios años, me da un poco de energía y felicidad.

domingo, 30 de octubre de 2011

El los últimos días no he dejado de preguntarme cómo hacer para creer algo que no se cree. Es necesario para encontrar paz mental y espiritual; para que las palabras no duelan. Supongo que a final de cuentas se tratará sólamente de no esforzarse tanto, de dejar de ser, de cancelar el pensamiento un rato...

viernes, 28 de octubre de 2011

Una de las cosas que más me afectan al estar en estados de melancolía es la pérdida temporal del sentido del gusto. Recuerdo una película, o me parece recordar a un personaje que había perdido la capacidad de degustar la comida. Algo bloquea que recuerde más de la película, aunque me parece que es una que vi hace poco y por recomendación de Mariana. Hoy, mientras desayunaba, miré los gajos de la fruta que ingería y noté que apenas percibía el sabor amargo de la piel. Después, un poco de queso y carnes frías cuyo sabor adiviné por recuerdo, mas no por esfuerzo de mis papilas gustativas. Pocas veces mi estado de melancolía ha influido en el funcionamiento de mis sentidos, pero ha sido el caso, quizá, toda esta semana. Supongo que es una metáfora fisiológica, que necesito recuperar el gusto por cada día para poder disfrutar de algo que me gusta tanto como es comer. Afortunadamente quedan la memoria, la imaginación y el sentido de la vista, que aunque desgastados me pueden ayudar un poco más que cualquier otra cosa en días como estos.

jueves, 27 de octubre de 2011

Mi propensión dramática ha hecho que hoy recuerde esta canción y este video. También recordé agosto del 2007... ¿Será cierto que todo es lo mismo?...

miércoles, 26 de octubre de 2011

Hace algunos años escuché por primera vez a El Haragán y Cia., en una cinta casera que algún compañero músico le regaló a mi tío. En esa cinta corrían algunas canciones y bandas de rock urbano que no he vuelto, y me gustaría, volver a escuchar. Sé que a la mayoría de la gente no le gusta el rock urbano, y los más ufanos hasta lo critican. Sé que hay cosas deleznables en el género, pero también hay algunos cantantes y bandas, creo, con algo más que ofrecer, musical y líricamente; El Haragán forma parte de ese grupo. Podrán criticar que sea sencillo, pero no es simple, y llegar a expresar cualquier cosa con sencillez no es tan fácil como podría pensarse. Hace unos meses Iván me obsequió el disco que contiene tres de las rolas de El Haragán que me han acompañado en estos días y otros menos terribles... La primera espero escucharla pronto con Iván y una chela en la mano; la última es un grito de ayuda a mi optimismo, tan madreado últimamente...





martes, 25 de octubre de 2011

La sabiduría, creo, se halla en las cosas más simples y comunes, en lo que pasa cada día. Es lo que gente como Sabina ha sabido ver y cantar. Dejo la rolita que circula por mi mente este día.

viernes, 21 de octubre de 2011

Hoy he recordado estos versos de Sharon Olds, de un poema antes compartido aquí... Hoy, para no olvidar...

... they are kids, they are dumb, all they know is they are
innocent, they would never hurt anybody.
I want to go up to them and say Stop,
don't do it -she's the wrong woman,
he's the wrong man, you are going to do things
you cannot imagine you would ever do,
you are going to do bad things to children,
you are going to suffer in ways you never heard of,
you are going to want to die...

jueves, 20 de octubre de 2011

En el recuerdo: Una mañana con clima templado, yo estaba sentado afuera de la prepa y el sol iluminaba las páginas del libro que sostenía mientras meditaba que sí, que era cierto, que a las personas feas por fuera la gente se encarga de volverlas también feas por dentro...

Todo comenzó con historietas de distinta calidad. Cuando era niño disfrutaba leer Memín Pingüín (sí, se escribía así), La pequeña Lulú, de repente Fantomas y más adelante Barrabases (en su edición mexicana). Después me convencí de que todo comenzó con Las batallas en el desierto, con esa narrativa que me permitió conocer a mi ciudad amada como ya no pude verla y al mismo tiempo me dio la oportunidad de visualizar mi futuro como evocador de una memoria que necesita existir.

Probablemente todo comenzó antes. Quizá en las historias que me fascinaban frente al televisor, en las historias de los colores con que dibujaba, en las aventuras que tenían lugar en mi cabeza o a través de mis juguetes, en la fantasía de amigos imaginarios. O probablemente todo comenzó incluso mucho antes. No dudaría que en mis genes, además de la propensión a ser depresivo, se incluyera un apartado de letras e imágenes.

Tiempo después algo se transformó, y en los siguientes años al día de hoy han sido pocas las lecturas y escrituras en comparación con lo que proyectaba mi ingenuidad. Sin embargo, hoy me quiero recordar como aquel muchacho ingenuo pero no inocente que leyó a su autor favorito afuera del lugar que, para bien o para mal, definiría su caminar por los siguientes años. Hoy quiero reiniciar (no retomar) mi camino de lecturas y escrituras. Intento recomenzar, llegar a la misma meta, pero por un camino y con un ánimo distintos a estos que sólo me han traído en espiral, con el desperdicio de circunstancias más favorables y amables que las que se me presentan ahora. Planes hay varios, y un poco más de esa voluntad que me ha faltado.  Dejar constancia de los hechos para no olvidar será imprescindible, y espero contar con las voces de los amigos que en varios momentos me han acompañado.

martes, 18 de octubre de 2011

Mi ánimo recorre altos y bajos y sólo necesita un espacio-tiempo de reposo. Hablo de mi ánimo, pero obviamente me refiero a mí. Por momentos estoy molesto, más bien enojado, furioso, pero me repito que la cosa laboral no debería afectarme tanto. Coincide una mala temporada en el trabajo con una buena temporada en otros ámbitos de realización, probablemente más importantes. Al menos así lo dejan ver los últimos días, porque esto, espero, en esos otros ámbitos, es apenas el inicio de una temporada. Si lo veo fríamente, la cosa laboral no ha sido sino confirmar aspectos que presentía, algunos que ya conocía. No es tan malo, quizá al revés. Lo cierto es que no volveré a dar el beneficio de la duda a hijos de puta.

Ayer, por fin, tuve en mis manos y comencé a leer Daytripper, de Fabio Moon y Gabriel Bá. Mi amigo, quien lo consiguió y lo trajo desde NY, tuvo a mal usar la novela como soporte para escribir su correo (¿A quién?, ¿Por qué? Ya podré imaginar una historia, aunque seguramente la razón será simple) y la hermosa portada tiene surcos en un costado. Por alguna razón, lo que antes hubiera sido grave anoche no importó demasiado. Había comenzado a leer cuando lo noté, y seguí leyendo. Hubo un poco de proyección en algunas frases y una suerte de llanto, contenido a tiempo aunque sin mucha convicción...

En fin, fui a dormir. Soñé con una mudanza. Algunos amigos me ayudaban a sacar las cosas. Los espacios por vaciar eran enormes: un simple clóset podía medir cerca de 10 metros de altura. Una atmósfera de premura rodeaba los actos que ocurrían en mi sueño. ¿A dónde me mudaba? Creo que a ninguna parte. ¿A dónde iban a parar las cosas? No lo sé, el apuro era simplemente sacarlas, deshacerme de ellas, con la solidaridad y la ayuda de algunas personas. El apremio era dejar la casa vacía. ¿Cuál era el motivo detrás de esa necesidad, de ese apuro?...

Como dije al inicio, mi ánimo (usando la palabra en sus varias acepciones) vaga entre sentimientos y ambientes diversos, podría decir que opuestos, pero me parece más correcto decir encontrados. Ya veremos cómo sucede el día...

lunes, 17 de octubre de 2011

Hoy se me hace evidente que los padres siempre están con nosotros, de cualquier manera. Puede ser en señas de carácter, en gustos, en fobias, en anhelos o metas incumplidas.
Hoy quiero más tiempo, aunque no sepa bien cómo usarlo. No quiero el tiempo perdido, porque sin él no estaría donde estoy (que después de todo no es tan mal lugar). Quizá sólo quiero tiempo para estar...

jueves, 13 de octubre de 2011

He dedicado la mañana a escuchar a Chet Baker. Ahora he puesto a Elvis Costello. En unas horas pienso hacerme de un libro de Onetti (lectura postergada desde años más amables, quizá más amables). Es un día, un jueves no cobarde, para hablar de la melancolía y de la derrota. Sin apologías, porque desde hace varios años las apologías en este mundo son meras muestras de autocomplacencia barata.





miércoles, 12 de octubre de 2011

Hay días, como hoy, que no logro tranquilizar mi cabeza ni mis emociones. Unas y otras se juntan, se separan, se pelean y permanecen en el mismo lugar que soy yo. Apenas hace unos meses encontraba cierto solaz en la contemplación de un posible futuro. Hoy no es igual. Mi pareja y yo no estamos bien. Vamos mejor que en ciertas semanas, peor que en otras. Algo sucede. No sé si sepamos qué. Pero es cierto que algo no está bien y ese algo nos afecta. Sin embargo, basta releer algo que haya escrito, recordar su memoria de cierto tiempo que no pasé con ella pero que ha compartido conmigo, para constatar que de la niña de fotos y anécdotas se formó la mujer con la quiero estar. La quiero completa (malhumorada, achacosa, hipocondríaca, juzgona, descalificadora. Tierna, amable, perseverante, amorosa, sonriente, soñadora). En medio de mis pensamientos recordé la canción que comparto abajo y confirmó mis pensamientos (los claros y los borrosos). Por unos instantes perdí las dudas y los supuestos. Sin embargo, algunas frases calaron rotundas y, aunque la incertidumbre continúe, al final me imagino haber quedado con una sonrisa y más tranquilo...

martes, 11 de octubre de 2011

Hace poco me preguntaba aquí dónde quedaron ciertas afirmaciones que solía hacerme, dónde fueron a parar los principios que, bien o mal, han dado como resultado lo que soy. Algunas de las personas que mejor me han conocido me han dicho que suelo ser muy exigente conmigo. Es verdad, no me perdono errores y fallas, aunque los tenga a montones y comprenda que son parte de la naturaleza humana. No es sencillo voltear a los últimos años y darse cuenta de ciertos errores cometidos, como dejar el trabajo ideal en función de ciertos aspectos de mi vida diaria que, en otra forma, igual he perdido. Hace unos días pensaba en un par de personas cuando escuché esta canción. Afirmaba mentalmente que bastaría que abrieran sus oídos a un mensaje tan sencillo pero verdadero, para mejorar nuestra relación y para que fueran más felices, en general, en la vida. Hoy creo que me regalo la canción a mí. Me parece más importante encontrar armonía con el espejo. Además, siempre he creído en lo que dice la letra, y quizá sea tiempo de adoptarla como mantra, a la manera que ha sucedido con otras melodías antes. Una memoria para acudir a la esperanza.

viernes, 7 de octubre de 2011

Aquí iba una entrada que al final decidí no compartir en este espacio. En su lugar y representación dejo sólo la memoria de algún tiempo un poco más feliz...



jueves, 6 de octubre de 2011

A veces un artista no necesita ser nuestro predilecto para dejarnos algo permanente. Hay muchas bandas que se hallan en mi soundtrack de vida por una sola canción. Un caso particular es RHCP, cuya música en general no me gusta, pero de quienes hay varias rolitas muy significativas, que relaciono con algunos hechos y omisiones de mi vida... Quizá alguna relación sea críptica y sólo yo la entienda porque a final de cuentas es mi cerebro, pero aquí y las comparto... He recordado mucho estas canciones durante los días pasados...

Una brecha... para bien o para mal...



Un saco de sueños...



Permanent... So far...

viernes, 30 de septiembre de 2011

Este mes he publicado más entradas en el blog que durante los primeros cinco meses del año. Siento nuevamente que un ciclo de mi vida va terminando. Me quedan algunos pendientes, pero sé que el inicio de nuevas cosas puede correr al lado del final de viejos asuntos. No quería dejar este mes sin un cierre, pues ha sido importante. Hoy termina septiembre, y no sé si mañana en octubre vuelva a las publicaciones esporádicas. Me gusta pensar que será distinto.

Hoy, como hace mucho, no he hecho absolutamente nada relacionado con el lugar donde me encuentro. Me importan pocas cosas, pero entre mis aficiones está leer y a eso me he dedicado. Las consecuencias laborales vendrán después. Las consecuencias anímicas están presentes en mi sonrisa, y eso vale más. Me quedo con varias cosas en la cabeza y comparto los enlaces a algunos de los blogs que he leído durante la mañana. En general son cosas de opinión literaria, aunque el primero va por el lado de la imagen... Tan concentrado he estado que ni música he puesto... 


http://pegaondas.blogspot.com

http://hkkmr.blogspot.com

http://lector-malherido.blogspot.com

http://desdelaciudadsincines.blogspot.com

http://patrulladesalvacion.com

http://libreriahispanica.blogspot.com

jueves, 29 de septiembre de 2011

Hoy me siento en una dinámica distinta al resto de la gente que me rodea. Todos parecen apremiados, agitados. Yo sigo en mi lugar, apenas con algún movimiento. Me siento como si estuviera detenido en medio de una carrera, viendo sonriente a los corredores, sin estorbarles...



¿Hacia dónde va la gente con tanta prisa?

Yo no tengo prisa, sino una mezcla equilibrada de espera y euforia. Espera y euforia...


Regreso del cine. Acabo de ver una película cuyo soundtrack me gustó mucho. Me siento extraño. Comienzo un proceso de recuperación, y eso siempre cambia el estado de ánimo. Me siento feliz a ratos, pero lo bueno es que esa felicidad nace de mí, no de algo externo. Me siento triste por algunos aspectos de relación con otras personas, pero sólo un poco. No hay angustia ni ansia ni desesperanza ni nostalgia. Tampoco hay euforia ni entusiasmo ni esperanza ni expectativa por el futuro. Pero hay un poco todo lo anterior. Es un estado de ánimo extraño. Comparto la canción con la que cerró la película y me quedo con una sonrisa antes de dormir... ELO siempre consigue generar una sonrisa en mi cara.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Junk, de Paul McCartney

Motor cars, handle bars
Bicycles for two
Broken hearted jubilee
Parachutes, army boots
Sleeping bags for two
Sentimental jamboree

Buy, Buy,
Says the sign in the shop window
Why, Why,
Says the junk in the yard

Candlesticks, building bricks
Something old and new
Memories for you and me

Buy, Buy,
Says the sign in the shop window
Why, Why,
Says the junk in the yard

*_*

En estos días, posteriores a fines de semana sin sentido, no me acomoda mucho estar en mi lugar de trabajo: ni por las tareas ni por los supuestos motivos... Hoy preferiría estar en casa jugando Where in the world is Carmen Sandiego? Hace tantos años de eso... Y se me mezclan las rutinas más antiguas con otras no tan viejas, aunque perdidas ya... Y en esta mañana me gustaría estar en casa, sin nada que hacer mas que volver del entrenamiento, salir al parque con mi perro, regresar dos horas más tarde, leer un buen rato y después, por no dejar, tratar de encontrar a la criminal más buscada del mundo en mi PC...

Vale, que eso ya se fue, pero a veces quedan más ganas que el solo recuerdo...

domingo, 25 de septiembre de 2011

Dentro de mis gustos musicales hay un espacio para el pop, ese género tan criticado por la mayoría de mis amigos. Todos tenemos nuestras peculiaridades, y entre las mías está encontrar, de vez en cuando, algo rescatable en cada género, que puede ser un elemento musical, aunque casi siempre va de las letras, y desde mi propia categoría de gustos, por supuesto. Ya he compartido en este blog alguno que otro video de música pop. Hoy, hace unos momentos, mientras veía el televisor con Mariana, recordé a un grupo noventero de pop que incluso tuvo más de alguna canción que entró en mi soundtrack personal. Años después, quien era la voz principal de ese grupo, sacó un disco y promocionó un sencillo que llegó a mis oídos en los momentos precisos. En fin, es agradable seguir disfrutando de estas canciones, que no me parecen en absoluto malas.



miércoles, 21 de septiembre de 2011

Son apenas las 8:44 de la mañana y ya me eché dos o tres inmersiones en la nostalgia. Dejo dos de las rolitas que he escuchado hoy. La primera, así, sin más, es de mis predilectas. La segunda invariablemente me recuerda a una persona que, durante algún tiempo, cada vez que nos veíamos se ponía a cantarla...



martes, 20 de septiembre de 2011

Albatros

Cuando era niño mis padres compraron una serie de enciclopedias y diccionarios. La idea, lo sé, era más bien de mamá, y a papá no le quedaba mucho por decir. Así acumulamos alrededor de cuatro series de tomos que contenían buena parte del conocimiento humano. Pocas veces consulté las enciclopedias para hacer mis tareas escolares. Y llegando a la preparatoria quedaron prohibidas por varios profesores. Sin embargo, me gustaba leer, de vez en cuando, algún artículo al azar. Esas lecturas no eran sino una mala versión de mi idea de leerme de cabo a rabo alguna de las enciclopedias. Cuando vivía en Aguascalientes tuve la intención de leer cada uno de los artículos y aprender, adquirir conocimiento en la mayor medida posible. Hasta la fecha no he tenido la disciplina para hacerlo, así como tampoco para un buen número de proyectos más. Antes solía reclamar mi falta de disciplina a la ausencia de mano dura por parte de mis padres, pero hoy reconozco que yo mismo soy laxo y condescendiente al hablarme. En fin, volviendo al punto, cuando quise leer toda una enciclopedia de cabo a rabo me encontré con la definición de Albatros. A los ocho años nunca había oído la palabra y menos había visto dicha ave. Nunca olvidé la palabra Albatros ni el dibujo que la acompañaba, quizá por ser la primera palabra que leí en la enciclopedia o porque siempre que reinicié mi proyecto (sólo un par de veces más) comencé por leer el mismo artículo. Años después leería a Baudelaire y el Albatros tuvo un significado ampliado. Algún día, cuando las deudas lo permitan, podré hacerme el tatuaje que diseñé, con un albatros en vuelo y la frase "This bird has flown". Algún día terminaré cualquiera de mis proyectos, ya no importa cuál, sólo que exista... Y algún día, espero, también compraré libros de consulta para algún hijo, y procuraré lo mejor para él o ella, a pesar de que nada me garantice que las cosas no se volverán a echar a perder...

jueves, 15 de septiembre de 2011

Tengo varias ideas circulando por mi mente. Se alternan sin orden, simplemente se suceden...

1. ¿Por qué una persona insiste cuando alguien hace más que evidente que no quiere tener contacto? Yo aprendí de manera dura y dolorosa con un par de ex novias. Nada grato, pero creo que ahora sé reconocer cuando alguien no quiere saber nada de mí, así sea únicamente por cinco minutos. Es más, puede ser que ahora exagere y de ahí que mi misantropía sea cada vez más acendrada. Cuando he estado en el otro lado de esa situación siempre he tratado de ser amable, hasta el grado máximo de amabilidad que las circunstancias lo permiten. Pocas o ninguna vez he obtenido buenos resultados. ¿Por qué me cuesta tanto trabajo? Porque conozco ambos lados, y sé que en el reverso de por sí uno se siente mal y la otra persona no necesita, además de todo, una grosería de mi parte. "Don't be a dick!", dice Wil Wheaton, y creo que desde siempre he coincidido. Sin embargo, en ocasiones se necesita mucho acopio de paciencia.


2. Mi primera canción predilecta de Talking Heads fue "The Big Country"... Algo me sucedió. ¿¡Cómo coño he llegado a ser lo que soy!? ¿¡En qué triste momento me perdí y dejé de recordar el "No, siree"!?



3. Ayer hace nueve años me encontraba en el hospital. Pasé dos o tres noches ahí, a la espera de saber si mi madre había recuperado la conciencia. Recuerdo el frío. Recuerdo estar solo. Recuerdo los estallidos de palomas en algún lugar; el ruido; la gente estaba de fiesta: ¡Viva la independencia! Recuerdo haberme quedado sólo en la sala de espera de urgencias (¡sí, por poco probable, sucedió!), hacia las dos de la mañana del 16. Recuerdo un joven que llegó sangrando y nadie lo atendió. Recuerdo que no asistí a mi excursión de fotografía. Recuerdo que mamá sobrevivió. Recuerdo que algo en mí cambió. No recuerdo más.

4. Las palabras son insuficientes ante la evidencia de los actos.

5. Después de los días en el hospital, la que entonces era mi novia demostraría toda la estupidez de la que podía ser capaz (supongo). Recuerdo un viernes en que me sentía lo suficientemente mal y aún así le expliqué que los actos de mis padres no necesariamente me definían para repetirlos, antes bien para evitarlos. Ella ya no sabrá que mis palabras hasta hoy se evidencian con actos. La respuesta era un poco de azúcar al caer la tarde.

6. Recuerdo unas palabras de Vonnegut, en su novela Dios le bendiga Mr. Rosewater: "Los hijos de suicidas suelen pensar en matarse al caer la tarde, cuando la sangre está falta de azúcar", "Los hijos de suicidas no suelen triunfar. Generalmente encuentran algo a faltar en la vida".


7. ¿Alguien podrá comprenderlo algún día? Un poco de azúcar al caer la tarde.

8. Ayer fue 14 de septiembre y también algo cambió. No puedo precisar qué, pero siento una ausencia...

9. Nació el hijo de un gran amigo. Por cada muerte puede haber más de un nacimiento. La vida, como siempre, no es tan mala como siempre.

10. Encontré un tema más afortunado para una posible escritura y no había podido compartir esa felicidad chiquita con nadie. Quizá era mejor callar, porque probablemente fracasaré. Generalmente encuentro algo a faltar en la vida... 

11. Una de las canciones favoritas de mamá.



miércoles, 14 de septiembre de 2011

El contador de itunes me dice que estas son las canciones que más he escuchado en el trabajo... Mis obsesiones-gustos son más que claros... Al menos algo de mí y de mi vida me resulta evidente...

lunes, 12 de septiembre de 2011

Cierto tipo de recuerdos

Hay cierto tipo de recuerdos que no se activan sólo en la mente, sino en todo lo que nos constituye. A veces, de manera repentina, una atmósfera cubre el lugar donde me encuentre. Es una atmósfera que me ha visitado antes, en esos instantes precisos en que se forjaban los que hoy son recuerdos. No sé si le pase a los demás, nuevamente supongo que sí: esas ocasiones en que vives algo y justo cuando lo vives puedes sentir su fugacidad, y sabes que después recordarás ese momento, y recordarás haber sentido la transformación del presente en pasado, en recuerdos... Me sucede muy seguido, tanto saber que recordaré algo como la inmersión en esa atmósfera tiempo después. La canción que comparto abajo es especialmente significativa, pues desde que la escuché supe que sería recurrente en cierto tipo de días, justo en estos en que se activa la memoria y robo un trozo a lo eterno. Por alguna razón, desde hace muchos años, he pensado que el tiempo no pasa y lo que hacemos simplemente se transporta a otro espacio fuera de nuestra consciencia. De esos espacios a veces puede regresar a nosotros. De ahí la suspensión del paso del tiempo. De ahí la eternidad, un tiempo pretérito.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Hoy tengo buen ánimo. Debe ser que no tuve sueños perturbadores y que dormí como lo hice durante diez años, hasta hace unos meses... Mi parte animal se revela en varias cosas. Muchas de ellas sencillas, muy sencillas en verdad. Como ese dormir. También está en cierta música. Tengo buen ánimo, aunque callé y el mundo siguió girando. Aunque hoy me he preguntado por qué los artistas que más me gustan han terminado dándose un tiro, o al menos lo han intentado. Dejo la canción del día, que me hace pensar en todo lo que he dicho en esta entrada.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Jueves patético

A veces la gente cercana a mí suele decir que soy medio azotado. Puede ser, puede ser que no. Ayer escribí que la mayor parte del tiempo soy feliz, y lo creo. Podré tener muy presente que la vida es una perra, pero eso no equivale a estar mal ni necesariamente frustra el buen ánimo. Por supuesto hay quienes no lo entienden. Supongo que cada quien comprende las cosas según su propia cabeza y que resulta casi imposible alcanzar el entendimiento de lo que sale de aquello que nos parece lógico. No siempre cuando una persona se siente mal o feliz y lo comparte con alguien más necesita que ese alguien diga o reaccione de alguna manera en específico. Es decir, no necesariamente si me quejo de algo estoy buscando un consejo; mucho menos una llamada de atención (que es lo que uno suele recibir agotada la paciencia de los amigos, razón por la cual se tiende al ostracismo, al menos en mi caso). A veces escuchar en silencio basta. Si acaso una opinión, no acerca de la forma en que se puede salir de un conflicto, si no de aquello que lo origina, una mirada que nos permita mirar desde una perspectiva distinta, sin el fantasma de la imposición de opiniones rondando la conversación. Decir nada, o a lo sumo decir poco, y nunca respecto al afectado. A veces se necesita eso. Por supuesto que quienes nos quieren se preocupan y siempre tratarán de decir algo más, a menos que el problema sea tan grande que las palabras se escondan. Ayer conversaba con mi amigo Yolo. Le confesé algo que tenía anudado, que tosía por salir. Su respuesta, simple, fue un "Así somos", y luego una de sus clásicas burradas que más le vale no tenga consecuencias. Por la noche tuve un sueño que me prometí recordar y he olvidado. Luego desperté. Volví a dormir y mi segundo sueño me ha hecho pensar que el destino final de toda relación humana es el fracaso, de uno u otro modo. Así que hoy escucho a Morrissey, porque comparto sus palabras en términos generales. Para quienes critican la música popular y a la gente afecta a buscar discografías, leerse las letras del buen Mozz no les vendría nada mal. Y hablando de sus palabras, no me regodeo en el mal sentir, sólo lo repito hasta que pueda digerirlo... La vida es una porquería tan grande que el mismo hecho de decir que es una porquería ha dejado de tener impacto y ha caído en el nido de los lugares comunes. Decir que la vida es bella, también. Entonces ¿qué nos queda? Callar. Repetir. Toser. Sacar todos los residuos de nuestra humanidad, muestrario en estado puro de lo que es estar aquí. Seguir. Sonreír. Cantar. Vaya, me está quedando más aleccionador de lo programado. Joder. Nadie necesita esto, si acaso yo. Puedo quedar callado y el mundo seguirá girando. ¿Una muestra?: A callar un rato...













martes, 6 de septiembre de 2011

Después de una temporada de eventos difíciles parece llegar cierta calma. Quizá es sólo un espejismo. Quizá no. Sé que faltan problemas por resolver. Además tengo algunos pendientes. Pero acaso quiero evadirlos por sentir esta suerte de tranquilidad después de meses. Sé que no debo. Y esta vez me guiaré por ese "deber". Desde hace unos años dudo mucho de los verbos "deber" y "tener", porque creo que cada decisión se basa, a final de cuentas, en "querer". Aunque a veces se quiere, pero algo pasa. Uno se pierde. ¿Uno no quiere? No lo sé. No en este momento ni lo supe en momentos anteriores, así que el futuro a este respecto luce desalentador. Muchas ideas, muchísimas; un poco menos de planes; casi nada de entusiasmo. Algo de desencanto. Me entusiasma deambular como fantasma, tal como comenté hace rato con Miguel, pues me siento ausente de mí, vencido. Por ello, a pesar de las buenas intenciones de las mejores compañías, no hallo consuelo. Sólo puede venir de mí. Pero ¿yo dónde? Hace rato Miguel también me llamó Perogrullo, veo que no sin cierta razón. En fin, me evadiré de mí hoy, lo más que pueda, y un rato los días por venir para cumplir con los contratos. Mientras seguiré a la espera de un mensaje. Quizá también continúe escribiendo aquí como en los últimos días, en que por unos minutos he retomado este cuaderno. Por unos instantes en que puedo ser yo sin más, aunque a mi blog diván ahora le guarde un poco más de silencio.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Castaway

Hoy he recordado algunas cosas importantes:

“That’s how I started. It’s not a story to be proud of, you might say. And I’m not. But I’m sure that even this foolish adventure was useful to me later. These are things that make your back broad, which isn’t something Nature gives everyone. I read somewhere—and the person who wrote this was not a mountaineer but a sailor—that the sea’s only gifts are harsh blows and, occasionally, the chance to feel strong. Now, I don’t know much about the sea, but I do know that that’s the way it is here. And I also know how important it is in life not necessarily to be strong but to feel strong, to measure yourself at least once, to find yourself at least once in the most ancient of human conditions, facing blind, deaf stone alone, with nothing to help you but your own hands and your own head… .

Bear meat, de Primo Levi
("The New Yorker", enero 2007)

Fijarse algo, lo que sea...


Sheng: Progreso, subida, elevación, ascensión mediante el esfuerzo...

jueves, 1 de septiembre de 2011

He descubierto que mi necesidad de huir no es tan grande como mi necesidad de no permanecer. Obvio, mi vocación autodestructiva siempre me mantiene: en lugares equivocados, con personas equivocadas, en sentimientos equivocados. Es decir, soy una persona desacertada, con una vida equívoca. Pero como la autocomplacencia no me place, reiniciaré una serie de proyectos que por desidia habían quedado guardados en mi pobre mente. Ya veremos cuántos persisten, a cuántos alimento y cuido cual plantas.

Gracias a mis labores y mis aficiones, he juntado una colección de recuerdos en imágenes, de las cuales comparto una breve selección. Se trata de sitios que guardan alguna importancia para mí. En algunos he estado, el resto espero que se crucen con mi futuro. Viajar en sí no es mi interés. Para quien ha tenido tantas mudanzas la idea de viajar siempre va a acompañada por la esperanza de no regresar, de quedarse, permanecer. (Vaya paradoja)

Puede que algún día permanezca en el sitio correcto, con las personas correctas y los sentimientos correctos...




Cuentan que algún tatarabuelo salió de acá... Puede ser, algún parecido me han hallado con personas de ahí...


Quizá si un día concreto...




Cortesías de Wim Wemders... Sus películas son una secuencia de lugares dónde estar, alguna vez al menos...



Bellos recuerdos, a la espera de que haya otros que los acompañen...

Algunas cosas que a nadie le importa que tenga, pero que me han proporcionado una cuota de felicidad en estos días



Siempre me ha interesado la cultura japonesa, pero he decidido aprender el idioma por fin, con el único fin de leer a Murakami, Kawabata, Mishima...



En lo que regreso al dojo, practicaré las bases en casa :D



Tengo una barba que suele tomar formas prusianas, pero hoy, en complicidad con mi camisa, me dio un aire de antiguo intelectualillo de izquierdas...


Aun así, con todo, fui a rendir honores al imperio, a conseguir el primer ejemplar del relaunch de DC. Ya veremos qué tal, por lo pronto en el siguiente número parece que Batman le pone unos putazos a Superman, así que ya pinta bien la cosa...



Pasa de la una de la mañana. Mi hija duerme, y mi hijo me pone su cara de "¿A qué puñetera hora piensas apagar la luz?"...

Sale, pues, que la dueña de la casa nos espera ;)

lunes, 29 de agosto de 2011

En solidaridad con mi amigo Miguel Ángel, a quien blogger le robó una entrada, he decidido suprimir la que iba aquí... Dejo la canción, siempre es buena esta canción. Es tan buena que creo que no es la primera vez que aparece en este cuaderno de bitácora.

sábado, 27 de agosto de 2011

Friendship

Esta escena muestra un concepto de amistad con el que empato. Quien haya visto la película entenderá de lo que hablo. Quien no la haya visto, no pase más días sin ver 25th hour, una maravilla de Spike Lee, que puedo ver una y otra y otra vez...

viernes, 26 de agosto de 2011

Sigo con esa suerte de nostalgia:

Sin melancolía, únicamente evocaciones... Me impresiona que continúe sorprendiéndome la constatación de que el presente casi nunca es como lo imaginamos en el pasado, y que el futuro seguramente tampoco lo será, y aún así habemos quienes insistimos en pensar que será mejor. Trato de enfocarme en el presente, y lo consigo, pero me pesan muchas historias truncas. No es el presente proyectado en mi imaginario de hace años, pero hay algo que me gusta mucho. Entonces la aparición de lo que no fue no debe ser sino una de las muchas formas que toma mi vocación autodestructiva. Destrucción y esperanza: Estoy en un punto en el que no sé si soy demasiado optimista o demasiado pesimista. Un par de amigos tienen sus teorías al respecto, aunque hace mucho que no platico de mis asuntos con ellos. Yo ya no sé qué pensar. Es más, quisiera no pensar. Pienso en exceso. Si pensar fuera directamente proporcional a la cantidad de tiempo vivido, sería un digno Matusalén del siglo XXI. Divago, mejor me voy. Seguiré en la oficina, escribiendo y editando por inercia. Ausente. Mi mente sigue su vuelo. La nostalgia se instala un rato más. Pero de seguro el hoy frente a mis ojos al rato le pateará el trasero. Mientras tanto: Pulp.


miércoles, 24 de agosto de 2011

Sky blue and black



Hoy me ha tomado por sorpresa una suerte de nostalgia. No melancólica, no de añoranza, sólo de un estado de ánimo instalado si acaso en el pasado, o más precisamente en varias atmósferas evocadas, de sucesos que estoy seguro en algún lugar deben ocurrir. Es un buen día para escuchar a Jackson Browne. Más tarde buscaré "Las batallas en el desierto". Después la vida seguirá...


martes, 23 de agosto de 2011

Develado

Hace algunos años una persona me dijo que a veces mis actitudes eran como de quien piensa que no se merece lo mejor. Me resultó curioso que me lo dijera justamente quien dedicó mucho tiempo a hacerme sentir que yo no merecía estar con ella. Decir que era ella quien no se merecía estar conmigo podría ser cierto, pero también resultaría pedante y parcial. La verdad es que todos herimos y somos heridos. Algunas personas lo hacen con mayor alevosía que otros, pero todos lo hacemos. En mi caso, en términos generales, he lastimado a las personas por mi ineptitud social y mi falta de visión para distinguir lo correcto de lo incorrecto, cuando estas caracterizaciones de los hechos no se ajustan a mi propia opinión. Algunas veces también actúa la indiferencia, el simple hecho de no sentir nada. Claro que esto lo he descubierto gracias a la luz amarillenta con la que los años iluminan los recuerdos. Y es interesante constatar o descubrir ciertas cosas. Por ejemplo, me resulta revelador que algunas personas de breve incursión en mi vida han sido más significativas que personas que se quedaron más tiempo; que algunos desconocidos contactados por la frialdad de un email han sido más cercanos y familiares que la gente que tengo al alcance de la mano; o que únicamente he percibido como real una relación de pareja en dos ocasiones, una de ellas con alguien que ni siquiera alcanzó el grado de "novia" y la otra con mi pareja actual. A veces, cuando una pelea lastima mi presente, vuelvo la vista al pasado y evoco rostros, algunos que conservan una gran interrogante sobre las posibilidades que no existieron (la fuga falaz siempre me ha resultado atractiva). De esas veces, siempre me sorprende darme cuenta lo diferente de mi opinión y mis emociones ahora; y me alegra. Además, resulta feliz el hecho de que después de esos viajes temporales sólo quiera emprender el regreso a casa, y que la canción que comparto a continuación  me hable de un futuro no deseado y no de un presente irresoluble, o en todo caso algunas frases (como la primera estrofa) me recuerden tanto a Mariana... 


viernes, 19 de agosto de 2011

The sun even shines...

En las últimas semanas algunos eventos me han hecho recordar una frase que aprendí muchos años atrás. El primero ocurrió hace varias semanas, cuando tuve la oportunidad de escuchar y quizá conocer a una de las personas que más he admirado en mi vida, pero la posibilidad de una plática entre similares me pareció más atractiva. No fui a ver a David Byrne, no conseguí su firma en uno de mis discos de Talking Heads ni en su nuevo libro, pero comprendí la fortuna de encontrarse, de vez en cuando, con alguna persona con la que se empata en gustos y personalidad. Tengo pocos amigos. Siempre han sido pocos, pero en los últimos años el número se ha reducido aún más, deliberadamente. No obstante, esos pocos valen más que suficiente para soportar el peso de los días (aun cuando pase mucho tiempo sin contacto o las llamadas se reduzcan a hechos accidentales). Esto lo recordé ayer, después de escuchar a Y por segunda o tercera vez en el año, durante pocos segundos, y tras llamar a MA para preguntar por mis hijos. Minutos antes un joven nos regaló a Mariana y a mí unos boletos para una función de cine, y quizá una hora antes, justo a punto de comprar un libro de relatos de Carver, se nos puso enfrente, de forma accidental, un tomo con su obra reunida. Ayer fue un día bueno, extraño, con altibajos, pero bueno (¿acaso no lo son todos por el simple hecho de vivir?). Volví a pensar en la suerte, esa señorita extraña que a veces nos toca de buen humor y otras tantas de pésimo ánimo. Durante la proyección de la película (por demás palomera, pero que me recordó, con gracia, a mi jefe), reclinado en el asiento VIP, y a lo largo de la noche, recordé nuevamente esa frase de años atrás, aquella que escuché en la voz de Sidney Deane, un personaje de la película White men can't jump (una de mis predilectas): "The sun even shines on a dog's ass some days", y desde entonces se me colgó una sonrisa que espero tarde unos minutos u horas más en desaparecer... 



viernes, 12 de agosto de 2011

¿Por qué a veces, casi siempre, nos negamos a aceptar los fracasos? No lo sé. Supongo que duele darse cuenta de que a veces nuestro esfuerzo, por mucho que sea, no resulta suficiente. Entonces uno aprende a vivir con esa derrota, lo que no significa necesariamente aprender a perder, simplemente a vivir con el estado de algunas cosas, aunque no nos guste. Luego se presenta una situación similar, y uno se resiste, quizá por miedo a acostumbrarse a la derrota. Pero tal vez sea mejor eso que seguir intentando. Cargar a cuestas con una sola verdad, aunque sea dolorosa, que seguir arrastrando un sinnúmero de días que pierden su significado. O tal vez buscar la pérdida por sí misma, que quizá es únicamente aceptar el estado de las cosas en este mundo jodido, en esta vida tan hija de puta donde por mucho que lo intentemos aún nos resulte difícil abrazarnos solos y acabarnos.

miércoles, 10 de agosto de 2011

martes, 26 de julio de 2011

En los últimos días he recordado a un par de personas que fueron muy importantes hace algunos años. Siguen vivos, aunque casi hemos muerto: yo para ellos y ellos para mí. Con una de esas personas alguna vez platiqué acerca de la manera en que nos gustaría que nuestros seres queridos tomaran el momento en que llegara nuestra muerte, si es que llegaba antes de lo esperado. Recuerdo haberle dicho que en cualquier caso lo que más me gustaría sería una despedida con música; a continuación le enumeré algunas de las canciones más valiosas de mi soundtrack de vida hasta ese entonces, unas de las cuales he compartido aquí. Evocando esa charla he llegado a pensar que quizá mi deseo sería recordar todas esas canciones en ese segundo antes de morir que dicen que dura mucho tiempo, tanto que ves tu vida pasar frente a ti (si así ocurre, ¿quién nos asegura que este momento es real y no un recuerdo?). Dentro de muchos muchos años, cuando llegue el único día que con certeza llegará, quizá la última canción que me gustaría recordar es esta bella melodía de Depeche Mode.

martes, 12 de julio de 2011

Ghost of York

No recuerdo cómo llegó esta canción a mí. En todo caso, es lo de menos. Lo importante es que cuando comencé a laborar en mi empleo actual, hace más de dos años, fue una de las primeras en ser guardadas en la computadora que uso. Desde entonces (probablemente el día uno), religiosamente, al menos una vez por semana, inicio algún día con ella. No sé cuál sea el encanto, supongo que una frase en particular... Cuando más la escucho es en aquellas ocasiones en que más deseo estar fuera del lugar donde me encuentro, o cuando mi estado de ánimo es bajo o perdido. En estos días recurro mucho a ella, y quise compartirla con quien pueda interesarse.



Ghost of York, As tall as lions

I know we're all souls
just trying
to connect with
someone
but we're all left
searching on our own.

Tell me that you could hear it
three taps under the floorboard.
Don't say I'm losing it,
maybe you're deaf.
Could have sworn
that I locked
all these windows fairly tight,
shut the door,
hear a knock,
she starts turning off the lights.

And from the corner of my eye
I saw you dressed all in white
I saw you pass right by.
But maybe I had too much wine
I hope you come back tonight,
you never said goodbye.

Tell me that you could see it
a ghost who's skin is porcelain.
Don't say I'm losing it
maybe you're blind.
Saw her walk
through a wall,
turn her head and look at me.
In a York hotel hall
I am falling to my knees.

And from the corner of my eye
I saw you dressed all in white
I saw you pass right by.
But maybe I had too much wine
I hope you come back tonight,
you never said goodbye.

Softly, as your dress flows,
you say that you're alone.
But I know I can't leave you
lonely and
on your own...